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Crescimento com distribuição

Presal

 

Antes amenazada de privatización, Petrobras se fortalece con el Presal y va a duplicar la producción hasta 2020

Además de entregar la mayor parte de las riquezas del petróleo a las empresas extranjeras, el PSDB casi les entregó la propia Petrobras. El gobierno Fernando Henrique inició el proceso de privatización al vender en las bolsas de Nueva York y São Paulo casi 70% de las acciones de la empresa que dan derecho a dividendos sobre sus ganancias. Faltó poco para que renunciara también al control estatal sobre la empresa y vendiera la más valiosa de nuestras empresas, como lo hizo con tantas otras riquezas del pueblo brasileño. Intentó hasta cambiar el nombre de Petrobras a Petrobrax - porque “bras” no sonaba bien a los oídos de quienes preferían escribir Brasil con z.

Pero Petrobras resistió. Con Lula y Dilma la empresa renació, se valorizó, invirtió como nunca en tecnología, se volvió capaz de buscar a 7 mil metros de profundidad el petróleo que se transformará en más educación, salud, desarrollo económico y social para el país.

Con el Presal, nuestra producción media pasará de 1,9 millón de barriles/día en 2013 a 5,2 millones en el período 2020/2030. Serán cada vez más libros, escuelas, hospitales, médicos, docentes. Con Lula y Dilma, además del petróleo, Petrobras produce las grandes transformaciones de nuestra historia.

Qué era la Petrobrax “de ellos” y qué es hoy la Petrobras de Brasil

En 2002, al final del gobierno tucano, Petrobras no valía más que US$ 15,4 mil millones. Lula y Dilma lo multiplicaron por siete: US$ 110,8 mil millones era, al inicio de agosto de 2014, el valor de mercado de una empresa que no tiene precio y que, de ser por el pueblo brasileño y los gobiernos del PT, jamás será vendida.

Pensando más en la ganancia inmediata de los grandes accionistas que en los intereses de Brasil, la Petrobrax de los tucanos invirtió menos de R$ 19 mil millones en 2002; con Lula y Dilma, la inversión saltó a R$ 104 mil millones en 2013. Gracias a esa decisión estratégica, la producción, que era de 1,5 millón de barriles diarios en 2002, subió a 1,97 millón en 2013 y sigue creciendo.

Otra diferencia fundamental: con el PSDB, la ganancia era de la empresa que extrajera el petróleo; con el nuevo modelo de partición de Lula y Dilma, la explotación está subordinada a los intereses de Brasil, y la mayor parte de los dividendos se destina a la educación y a la salud del pueblo brasileño, contrariando poderosos intereses extranjeros.

¿Será esa la razón por la que “ellos” hasta hoy hacen tanta campaña en contra de la Petrobras?

Intereses permanentes del pueblo brasileño vs. ganancias inmediatas del mercado

Aun perdiendo por goleada en la comparación con los gobiernos Lula y Dilma, los tucanos de la Petrobrax - que tiraron abajo el valor de la mayor empresa brasileña - se quejan de la “desvalorización”, del “bajo valor de mercado” actual de la Petrobras.

Durante el gobierno Lula, Petrobras llegó a tener, de hecho, un valor récord de mercado, sobre todo gracias al hallazgo del Presal. Lo que pasa es que el mercado refleja los intereses inmediatos de los accionistas. Ellos, los accionistas, quedaron contentos con el hallazgo del Presal, pero parte de ellos no ven con buenos ojos las pesadas inversiones que Petrobras hace hoy para cosechar en 2020, cuando Brasil más que duplicará la producción total de petróleo y gas. Esas inversiones disminuyen momentáneamente las ganancias de la empresa – y el mercado quiere ganar lo máximo posible, en el menor espacio de tiempo posible. Lula y Dilma, al contrario, piensan en el futuro de Brasil y del pueblo brasileño.

Si el mercado todavía tuviera el poder que tenía en el pasado, exigiría que el gobierno siguiera comprando buques y plataformas en el exterior, como lo hacía antes porque es más barato (¿para quién?) a corto plazo (siempre a corto plazo). Lula y Dilma, al contrario, piensan en el desarrollo tecnológico de Brasil, en el fortalecimiento de nuestras industrias, en la generación de empleo e ingreso para los trabajadores brasileños.

Naufragio y desastre ecológico: cómo “ellos” hundieron la mayor empresa brasileña

Con Lula y Dilma, la industria naval renació. El gobierno federal hoy exige que al menos un 60% de los equipamientos sean producidos en Brasil, generando empleo e ingresos para los brasileños, mientras que “ellos” creían que era más redituable (¿para quién?) comprar en el exterior.

Con Lula y Dilma, las plataformas hechas en Brasil producen cada vez más riqueza; en el gobierno tucano, en 2001, la plataforma importada P-36 explotó, matando a 11 trabajadores y llevándose hacia el fondo del mar una inversión de US$ 350 mil millones. ¿Fatalidad? No: errores de proyectos, mantenimiento y operación, según informe de la Agencia Nacional del Petróleo (ANP)/Marina.

Un año antes, la empresa había provocado dos graves desastres ecológicos, derramando 4 millones de litros de aceite en los ríos Barigui e Iguaçu (Paraná) y 1,3 millón de litros en la Bahía de Guanabara (Rio de Janeiro), diezmando manglares y matando toneladas de peces, entre otros daños inestimables a la flora y a la fauna.

Presal: Riqueza del pueblo brasileño

Petrobras es líder en tecnología y en reservas de petróleo

En junio de 2014, el gobierno Dilma anunció la contratación directa de Petrobras para producir en cuatro áreas de Presal. La decisión, tomada en defensa de la soberanía y de los intereses de Brasil, se configuró en la mayor contratación de petróleo ya efectuada en el mundo, superando inclusive la de Libra. Juntas, las áreas de Búzios, Florim, Entorno de Iara y Nordeste de Tupi pueden producir volúmenes estimados entre 10 y 14 mil millones de barriles de petróleo equivalente. Sumadas al megacampo de Libra, rematado en 2013 por el consorcio internacional liderado por Petrobras, el potencial de producción del Presal, bajo el régimen de partición de producción llega a un volumen total entre 18 a 26 mil millones de barriles.

En el mismo mes de junio, tan solo ocho años después de su descubrimiento, la producción del Presal sobrepasó la marca de los 500 mil barriles diarios, contrariando a los críticos que decían que el Presal era una ficción electorera, que Petrobras y el gobierno federal habían cometido un grave error al buscar un régimen diferenciado para la exploración y producción de esa enorme riqueza. El régimen de partición, adoptado para las nuevas contrataciones en el Presal, además de ser el más apropiado para áreas de menor riesgo, posibilita también una mejor distribución de la riqueza del petróleo a toda la sociedad brasileña.