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Mais forte e respeitado

Preguntas Frecuentes

 
Ampliar el abanico de alianzas fue importante para la afirmación y la consolidación de la soberanía nacional y trajo beneficios a la economía brasileña. En los gobiernos Lula y Dilma, empresarios brasileños se juntaron a los diplomáticos en las misiones internacionales. El efecto fue casi inmediato: el comercio exterior brasileño se diversificó, reduciendo la dependencia con relación a la economía de los Estados Unidos y de Europa. La crisis internacional de 2008 mostró que esa fue la opción más acertada, al final Brasil ya no dependía de quienes estaban sumergiéndose en la crisis, pues había aumentado su comercio con países de todos los continentes.
 
¿Es verdad que con Lula y Dilma Brasil le dio la espalda a los Estados Unidos, ignorando a un aliado tradicional y el mayor mercado consumidor del mundo?
 
IsEso no es verdad. La diversificación de los lazos diplomáticos y de las relaciones comerciales de Brasil no implicó depreciar la relación con aliados tradicionales. Es cierto que el peso de esos países en la balanza comercial brasileña ha disminuido, pero eso fue el resultado de la diversificación, o sea, del crecimiento o del surgimiento de nuevas alianzas. La prueba de ello es que, aun con la crisis internacional de 2008, el valor absoluto de exportaciones brasileñas para los Estados Unidos creció de US$ 15,5 mil millones en 2002 a US$ 24,8 mil millones en 2013. El crecimiento de las ventas a la Unión Europea fue todavía mayor: saltó de US$ 15,1 mil millones a US$ 47,7 mil millones en el mismo intervalo de tiempo.
 
¿La mayor influencia que pasó a ejercer Brasil en América Latina aumentó las tensiones o contribuyó para mantener la estabilidad en la región?
 

Priorizar a América Latina significó más que negociar aranceles y barreras comerciales entre los aliados del Mercosur. La agenda de la política externa para la región incluyó, principalmente, la defensa de la democracia. Brasil actuó, desde los primeros meses de 2003, como articulador para promover el diálogo y asegurar que se respetaran la soberanía nacional y la voz de las urnas en la región, como sucedió en conflictos o intentos de golpe de Estado en Venezuela, Honduras, Paraguay y Bolivia. Esa postura ha contribuido para aumentar el respeto por Brasil entre nuestros vecinos.

¿Qué gana Brasil con la presencia militar en Haití?

La misión de paz en Haití fue aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU y Brasil aceptó ser protagonista en ella por solidaridad a la población del país más pobre de las Américas y uno de los más pobres del mundo. Y, en la política externa de los gobiernos Lula y Dilma, solidaridad no es una palabra vacía, limitada al plano de las ideas o al campo de las buenas intenciones. Desde 2004, Brasil ayuda a reducir o evitar los conflictos entre grupos armados y a dar un mínimo de estabilidad al país. Esa ayuda se hizo todavía más imprescindible desde 2010, después del terremoto que mató a más de 200 mil personas y prácticamente destruyó Haití.

 
¿Qué gana Brasil al juntarse con los grandes países emergentes (Rusia, China, India y Sudáfrica) para formar un bloque económico?
 
Los países del bloque llamado BRICS (iniciales de Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) fueron los que más han crecido en los últimos años en todo el mundo, principalmente después de la crisis económica internacional de 2008, cuando el comercio entre ellos duplicó, yendo de US$ 143 mil millones en aquel año a US$ 276 mil millones en 2012. La participación en el bloque, por lo tanto, puede asegurar que las propuestas de esos cinco países sean consideradas por las superpotencias y por los demás bloques económicos. Después de todo, siempre está más vulnerable quien negocia aisladamente.
 
 ¿Cuáles fueron los resultados concretos de los muchos viajes que hicieron Lula y los diplomáticos brasileños a los países de África?
 
Brasil y África nunca habían estado tan próximos como ahora. Es verdad que el continente africano pasó a ser visto como un mercado atractivo para los productos brasileños, pero no es solo eso. Además de haber perdonado US$ 900 millones de deuda externa a 12 países africanos, Brasil le está transfiriendo tecnología a África, principalmente en el área de producción de alimentos, por medio de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), que desde 2006 instaló una oficina en Ghana para desarrollar 42 proyectos que están contribuyendo para reducir el hambre. La fábrica de medicamentos de la Fundación Osvaldo Cruz (Fiocruz) en Mozambique empezó a funcionar en 2012, produciendo remedios contra el VIH/SIDA. Más de 2,5 millones de mozambiqueños sufren con la enfermedad en aquel país.