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Paz y Solidaridad

Presencia militar brasileña ayuda en la reconstrucción de Haití

Militares brasileños embarcaron hacia Haití en misión de paz de la ONU Foto: José Cruz/Agencia Brasil 
 

Solidaridad. Esta es una de las motivaciones que impulsan la política externa brasileña, desde el inicio del gobierno Lula. Una motivación que no quedó limitada al plano de las ideas o al campo de las buenas intenciones, sino que se materializó en acciones prácticas, con resultados concretos, como la presencia militar al frente de la misión de paz de las Naciones Unidas en Haití, a partir de 2004.

La misión, que desde entonces evita el conflicto entre grupos armados y ayuda a mantener un mínimo de estabilidad, pasó a ser fundamental también en la reconstrucción de Haití, después del terremoto que en 2010 mató a más de 200 mil personas y casi destruyó el país más pobre de las Américas.

 

Contra la guerra, el diálogo

Con el sentimiento y la convicción de que era posible evitar la guerra, la diplomacia brasileña y el propio presidente Lula se juntaron al gobierno de Turquía y sorprendieron al mundo. Con el diálogo, brasileños y turcos lograron, en 2010, lo que parecía imposible: Irán aceptó enviar sus stocks de uranio levemente enriquecidos a que reciban niveles suplementarios de enriquecimiento en otros países, hasta un 20%, para que pudieran ser usados en estudios y en tratamientos médicos.

El acuerdo solo no siguió adelante porque los Estados Unidos y las potencias europeas, insatisfechas por haber quedado en segundo plano, prefirieron mantener y aumentar las sanciones económicas a Irán.