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Deportes

Copa y Juegos Olímpicos ponen a Brasil en el mapa deportivo mundial; país democratiza el acceso al deporte e invierte como nunca en la formación de atletas de alto rendimiento

Con Lula y Dilma, Brasil se vuelve escenario de la Copa del Mundo y de los Juegos Olímpicos, invierte como nunca en formación e incentivo a atletas y democratiza el acceso a la práctica deportiva / Foto: Getty Images/Portal de la CopaCon Lula y Dilma, Brasil se volvió escenario de los dos mayores eventos deportivos del planeta: la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2016. La elección del país como sede de esos megaeventos confirma una vez más el creciente protagonismo de Brasil en el escenario mundial.

El mundo reconoció en Brasil - gigante que no para de crecer, distribuyendo ingresos, superando récords en la generación de empleos y promoviendo la ascensión social de millones de personas - al anfitrión ideal. Respondimos al primer reto, el de la Copa, con una determinación imbatible: de un lado, la hospitalidad, la simpatía y la alegría del pueblo brasileño; del otro, el trabajo del gobierno federal, de los gobiernos estaduales y de la iniciativa privada para hacer las modernas arenas multiuso, que después del Mundial van a recibir partidos de fútbol y espectáculos musicales; los aeropuertos de primerísimo mundo, que acompañarán el crecimiento de la demanda de pasajeros (de 38 millones en 2002 a 109 millones en 2013); las obras de movilidad urbana que beneficiarán a 60 millones de brasileños...

En fin, una infraestructura que sorprendió a los extranjeros y quedará como legado para las futuras generaciones de brasileños.

Deportes para todos -- en las calles, escuelas, parques y plazas

Los preparativos para el segundo reto, los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Rio, siguen a todo vapor. Al fin y al cabo, en los últimos 12 años, Brasil se ha especializado en vencer desafíos en todas las áreas, incluso en los deportes.

Con Lula y Dilma, el país se volvió capaz de descubrir y formar a atletas de las más diversas modalidades. Construyó canchas polideportivas cubiertas en escuelas públicas municipales y estaduales. Implantó Centros de Iniciación al Deporte (CIE) y equipamientos de deporte de alto rendimiento, con la mirada puesta en los nuevos talentos olímpicos y paralímpicos. Repartió núcleos de deporte recreativo y de entretenimiento por todo el territorio nacional, para cuidar de la salud de brasileños de todas las edades.

Aprobó una avanzada Ley de Incentivo a los Deportes y creó el Bolsa Atleta, el mayor programa de incentivo directo a atletas del mundo. Y mucho más. Porque Brasil siempre supo que lo importante es competir. Pero solo en los últimos 12 años ha aprendido el camino de la victoria.