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Crescimento com distribuição

Ganancias Salariales

 

Plata en el bolsillo justo. El rol distributivo de los acuerdos colectivos

El aumento salarial no trae efectos positivos solo a los millones de trabajadores que han tenido reajustes. Los recursos que entran al bolsillo de las trabajadoras y trabajadores alimentan el consumo y hacen girar la rueda de la economía del país. Solo los reajustes concedidos en 2013 deberán inyectar cerca de R$ 12 mil millones más en la economía brasileña en 2014, según datos del DIEESE.

Aumenta el peso de los salarios con relación al PIB

Con los reajustes continuos de salarios de la última década, la masa salarial del brasileño ha aumentado su participación relativa en el PIB (Producto Interno Bruto). O sea, cada vez más el salario recibido por los trabajadores tiene un peso mayor en la producción de riquezas del país. Tras una curva descendente a partir del inicio del gobierno FHC, la relación salario/PIB volvió a crecer en los gobiernos Lula y Dilma, saliendo de 46,26% en 2003 y llegando a 51,40% en 2009, incluyendo las contribuciones sociales de los trabajadores y excluyendo la remuneración de autónomos.

Es interesante destacar que la mayor parte del crecimiento económico brasileño de los últimos 11 años (cerca de un 75%) se debió al aumento de personal ocupado y un 25% a aumentos de productividad - lo que demuestra, por un lado, la extraordinaria fuerza de la recuperación de los salarios en el país y, por otro, el potencial que la economía y el mundo del trabajo todavía tienen por crecer a través de inversiones en innovación, tecnología y cualificación de personal. No en vano el gobierno Dilma ha invertido decisivamente, como lo hizo Lula, en la ampliación de la red de escuelas técnicas federales, en alianzas público-privadas para la cualificación de millones de jóvenes por medio del Programa Nacional de Acceso a la Educación Técnica y Empleo (Pronatec) y en la expansión e interiorización de las universidades públicas federales.