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Crescimento com distribuição

Trabajo Formal

 

Pese a la crisis mundial, Brasil sigue generando empleo y mejorando el ingreso del trabajador

Formalización asegura derechos laborales a millones de empleados de bajos ingresos

Noventa y cinco por ciento de los puestos de trabajo formal abiertos entre 2000 y 2010 beneficiaron la base de la pirámide social brasileña, con remuneración de hasta 1,5 salario mínimo, según datos del Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea). Justamente el grupo social que hasta entonces solía trabajar sin registro y, por lo tanto, sin la garantía de sus derechos laborales, tales como aguinaldo, vacaciones remuneradas, adicional de insalubridad, licencias materna y paterna, entre otros.

Esta base de la pirámide es representativa. Estamos hablando del 24,5% de las remuneraciones del país, según datos de 2009 presentados por el investigador Márcio Pochmann en su libro “Nova Classe Média? O trabalho na base da pirâmide social brasileira” (Editora Boitempo). Para cada grupo de diez ocupaciones abiertas en la última década a trabajadores de bajos ingresos, siete fueron de empleos formales y por cada plaza abierta de empleo informal, otras tres se abrían para trabajadores formales. La mitad de los puestos de trabajo formales creados en la base de la pirámide se sitúan en las regiones Nordeste, Norte y Centro-Oeste.

El boom de los empleos formales en la base de la pirámide ayuda a entender las importantes transformaciones por las que viene pasando la sociedad brasileña en los gobiernos Lula y Dilma: ascenso social y reducción continua de las desigualdades de ingreso.

Estímulo al mercado de consumo de masas e inversiones públicas y privadas en obras de infraestructura y sectores de alta empleabilidad marcan toda una diferencia

El acierto al estimular el surgimiento de un mercado interno de consumo de masa y de invertir en sectores de alta empleabilidad puede ser constatado por los segmentos que más abrieron puestos de empleo de 2003 a 2012. En términos absolutos, en los dos primeros lugares están los sectores de servicios y comercio, seguidos de la industria de transformación. Ya en términos proporcionales, la construcción civil fue el sector que más creció en ese período: 10,1% al año.

A lo largo de los gobiernos Lula y Dilma, en el período 2003-2012, la construcción civil fue el sector que más amplió el total de plazas con registro formal en términos proporcionales: creció un 9,9% al año, seguido de la industria extractiva mineral (7,8% al año) y del comercio (6,7% al año). Si en 2003 solo un 25,5% de los trabajadores en la construcción civil contaban con registro formal, en 2012 ese número llegó a 40,8%. Ya en el sector de comercio, impulsado por el crecimiento del ingreso y del consumo, el trabajo formal pasó del 39,7% en 2003 al 53% en 2012, según datos del IBGE.

La construcción civil fue proporcionalmente el sector que más generó empleo en la última década, impulsada por el programa Mi Casa, Mi Vida Foto: Leila Mel /Alcaldía Municipal de Araguaína

Las obras de construcción de viviendas del programa Mi Casa, Mi Vida y de infraestructura del Programa de Aceleración del Crecimiento han tenido un gran peso en la oferta de empleos formales para toda la cadena de la construcción civil. Mi Casa, Mi Vida ya generó 1,3 millón de empleos en la construcción de viviendas para 6 millones de brasileños. En el Nordeste y en el Norte del país, las dos regiones con menor ingreso per capita, obras como las de la Ferrovía Transnordestina, del Proyecto São Francisco, de nuevas refinerías y siderúrgicas (Nordeste) y de las hidroeléctricas de Santo Antônio y Jirau (Norte) vienen impulsando el mercado regional de empleo, que crece en todas las regiones del país.

El fortalecimiento de la Previsión Social pública echó abajo el mito de que la misma avanzaba hacia la quiebra. Y la nueva política previsional y económica del gobierno permite la sustentación de la Previsión Social para el área rural.

Crecimiento del trabajo formal fortalece el sistema previsional público

La ampliación de los empleos formales fortaleció el Régimen General de Previsión Social (RGPS) que prácticamente duplicó sus entradas en los gobiernos Dilma y Lula. En 2012, Previsión Social recaudó R$ 293,3 mil millones, contra R$ 151,8 mil millones en 2002.

El fortalecimiento de la Previsión Social pública echó abajo el mito de que la misma avanzaba hacia la quiebra. Y la nueva política previsional y económica del gobierno permite la sustentación de la Previsión Social para el área rural.