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O povo em primeiro lugar

Educación Superior

 

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• Censo de la Educación Superior 2012

• Discurso de Lula en la ceremonia de lanzamiento del ProUni (2005): 

Más plazas y calidad en las universidades públicas
Expansión e interiorización

A pesar de tantos ex presidentes con diplomas universitarios, hacía muchos años que no se construía una única universidad federal en Brasil. La pequeña oferta de plazas estaba reservada a pocos privilegiados (generalmente, habitantes de las capitales o de grandes ciudades). El gobierno Lula rompió con ese ayuno y repartió 14 nuevas universidades y 126 nuevos campus por todos los rincones del país.

Dilma dio seguimiento a esa política osada. Y fue así que Brasil creó nada menos que 18 nuevas universidades federales y 173 nuevos campus en tan solo 12 años. Entre 2003 y 2013, el número de municipios con instituciones federales de educación superior se duplicó, de 114 a 237. La expansión amplió y democratizó el acceso a la universidad y está ayudando a combatir las desigualdades regionales con un arma poderosa: el conocimiento.

Reuni

Los más jóvenes pueden preguntarles a los veteranos: hubo un tiempo en el que las universidades federales no tenían dinero para pagar la cuenta de luz o comprar papel higiénico. El cuadro cambió con el gobierno Lula, sobre todo a partir del Programa de Apoyo a Planes de Restructuración y Expansión de las Universidades Federales (Reuni). Con la adhesión al programa, las universidades pasaron a contar con un volumen inédito de recursos para invertir en la producción de conocimiento. A cambio de ello, han ampliado el número de plazas y creado cursos nocturnos (para el que trabaja todo el día y solo puede estudiar a la noche), entre otras acciones que están ayudando a reducir desigualdades sociales históricas.

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• Modernización y ampliación de la educación pública superior:

Cupos sociales y raciales

Los críticos decían que el nivel de la educación caería. Y que los beneficiarios de los cupos, incapaces de acompañar el ritmo de los compañeros, acabarían por desistir de todo. Diez años después del inicio de la implantación del sistema de cupos sociales y raciales en universidades públicas, sin embargo, se comprobó que ocurrió exactamente lo contrario – la deserción cayó y la calidad de la educación creció. Funcionó tan bien que se volvió ley, sancionada en 2012 por la presidenta Dilma. La Ley de Cupos Sociales destina el 50% de las plazas en las universidades federales a quienes hayan cursado integralmente la educación secundaria en escuelas públicas. Esas plazas serán distribuidas entre negros, pardos e indígenas, de acuerdo a la composición étnica de la población en cada estado.

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• Inclusión universitaria por cupos es ley

Enem es la puerta de entrada a la educación superior

“Los pobres van a ingresar a la universidad. Y la puerta es el Enem”. Con esta determinación el presidente Lula transformó el Examen Nacional de Educación Secundaria – hasta entonces instrumento de evaluación de la calidad de la enseñanza – en el pasaporte de entrada de los jóvenes a la educación superior por medio del Sistema de Selección Unificada (Sisu). Alternativa al examen de ingreso actual (el afamado vestibular), el Enem ha democratizado el acceso a la educación superior: el 95% de las universidades federales utilizan sus notas como mecanismo de selección. El examen es usado como criterio también para el ingreso al ProUni (programa de distribución de becas de estudio en facultades privadas), para el acceso al Fondo de Financiación Estudiantil (Fies) y al Ciencia sin Fronteras (programa de becas para intercambio en universidades extranjeras de punta). En 2014, 8,7 millones de jóvenes se inscribieron en el Enem.

SISU

Creado por el gobierno Lula en 2009, el Sistema de Selección Unificada es hoy una de las principales formas de acceso a la universidad. Para cada edición, las instituciones públicas de educación superior que adhieren al Sisu reservan un número de plazas a los participantes del Enem. El candidato hace sus opciones de inscripción entre las plazas ofertadas en cualquier punto del país. Al final de la etapa de inscripción, el sistema selecciona automáticamente a los candidatos mejor clasificados en cada curso, de acuerdo a sus notas en el Enem. En su primera edición, el Sisu tuvo la adhesión de 51 instituciones. En 2014, ese número llegó a 155. Entre las nuevas adhesiones de 2014, están 15 universidades federales y tres instituciones estaduales.

Más plazas y calidad en las Universidades Privadas
ProUni

Al principio estaba el sueño, junto con la vocación y la voluntad. Pero faltaba el ingrediente que transforma sueño en realidad – faltaba la oportunidad, que vino en 2004, con la creación del Programa Universidad para Todos (ProUni). Gracias al ProUni, 1,4 millón de jóvenes de menores ingresos han conquistado becas en instituciones privadas de educación superior y se están haciendo médicos, ingenieros, abogados... Ellos reescribieron el propio futuro, y están ayudando a Brasil a cambiar el suyo.

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• Las historias del ProUni contadas por quienes han cambiado de vida

FIES

Además del ProUni, los jóvenes de bajos ingresos cuentan con otra alternativa para cursar una institución de educación superior privada: el Fondo de Financiación Estudiantil (Fies). A partir de 2010, el Fies cambió para mejor, reduciendo los intereses a un 3,4% al año, aumentando el plazo de carencia a 18 meses (contados a partir de la conclusión del curso) y ampliando el plazo de cancelación de deuda. En tres años, el número de alumnos que cuenta con el apoyo del Fies aumentó más de diez veces y, en 2013, llegó a 1,6 millón – el 83% de ellos pertenecientes a familias con ingreso menor que un salario mínimo y medio por persona. El Fies es una herramienta más que ayuda a hacer realidad lo que antes no pasaba de un sueño.

En total, alrededor de un 40% de los estudiantes de la educación superior privada cuentan con el apoyo del gobierno federal, vía ProUni o Fies.

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• Fondo asegura las mejores condiciones de financiación

Mucho más allá de las fronteras

Cursar la licenciatura o el posgrado en una de las mejores universidades del mundo no es solo un sueño haciéndose realidad para los miles de jóvenes contemplados por el Ciencia Sin Fronteras. Es también una oportunidad para el desarrollo de la industria, la economía y la investigación en Brasil. Las becas (que serán 101 mil en cuatro años) son concedidas en áreas como ingeniería, medicina y ciencias biomédicas, tecnológicas y de la computación. Para participar, se deben haber logrado más de 600 puntos en el Examen Nacional de la Educación Secundaria (Enem). En 2014, Dilma lanzó el Ciencia Sin Fronteras 2, con más 100 mil becas para jóvenes que, cuando vuelven, traen nuevas ideas y experiencias. Y ayudan a Brasil a ir más allá de las fronteras.