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Direito e Cidadania para todos

Derecho a la Verdad

Por primera vez, Brasil investiga hechos ocultos de la dictadura militar

“Brasil merece la verdad, las nuevas generaciones merecen la verdad y, sobre todo, merecen la verdad factual aquellos que perdieron a amigos y parientes y que siguen sufriendo como si ellos murieran de nuevo y siempre cada día.”

Esta frase, pronunciada por la presidenta Dilma en la ceremonia de asunción de los integrantes de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV) - y repetida en la solemnidad de entrega del informe final de la misma Comisión - sintetiza la motivación que llevó a la creación de un órgano para investigar y divulgar hechos ocultos ocurridos entre 1946 y 1988.

En 2010, Lula envió al Congreso Nacional el proyecto de ley de creación de la Comisión, aprobado y sancionado al año siguiente por la presidenta Dilma, ella propia víctima de la dictadura militar instalada en 1964. A lo largo de su existencia, los miembros de la CNV recogieron 1.121 declaraciones, 132 de ellas de agentes públicos, realizó 80 audiencias y sesiones públicas por el país y visitó - acompañada de peritos y víctimas de la represión - siete unidades militares y lugares utilizados por las Fuerzas Armadas en el pasado para la práctica de torturas y otras graves violaciones de los derechos humanos.

Los hechos investigados a lo largo de las 1.121 declaraciones recogidas, 132 de ellas de agentes públicos, además de 80 audiencias y sesiones públicas, crearon condiciones para confirmar 434 muertes y desapariciones de víctimas del régimen militar, siendo 191 los muertos, 210 los desaparecidos y 33 los desaparecidos cuyos cuerpos tuvieron su paradero localizado - uno de ellos durante los trabajos de la CNV.

Las violaciones comprobadas comprenden prisiones sin base legal, tortura, muertes, violencias sexuales, ejecuciones, ocultaciones de cadáveres y desapariciones forzosas.

CNV apuntó también a 377 agentes de la represión como responsables directa o indirectamente por la práctica de tortura y asesinatos durante la dictadura militar.

¿Quiere saber más?

Lea el informe final de la Comisión Nacional de la Verdad

 

 

Atentado de Riocentro y exhumación de Jango en el orden del día de la Comisión

Desde que se iniciaron los trabajos de la Comisión Nacional de la Verdad, en 2012, los brasileños pudieron finalmente entrar en contacto con algunas heridas todavía no curadas de su historia.

Entre ellas, el atentado de Riocentro, la noche del 30 de abril de 1981, cuando más de 20 mil personas asistían a un concierto con los principales nombres de la música popular brasileña. Una tragedia de grandes proporciones que solo no sucedió porque la bomba que sería usada en el atentado explotó antes de hora, matando a dos agentes de la dictadura que estaban en el interior de un coche cercano a la casa de conciertos. Una segunda bomba explotó en el interior de Riocentro, en la miniestación eléctrica responsable del suministro de energía del local, sin dejar víctimas.

Según el informe de la Comisión, “las explosiones en Riocentro fueron fruto de un minucioso y planeado trabajo de equipo, que contó con la participación de militares”. Durante años, señala el documento, los implicados en el episodio intentaron atribuir la acción terrorista a grupos de resistencia a la dictadura militar, pero la versión no se sostuvo debido a la falta de pruebas, incoherencias y contradicciones. Por fin, el informe de la Comisión afirma que el objetivo del atentado era retardar el proceso de apertura política ya en curso en el país.

Lea aquí el informe “El caso Riocentro: terrorismo de Estado contra la población brasileña”.

 

 

Justicia para Jango

Cerimônia de chegada a Brasília dos restos mortais do Presidente João Goulart / Foto: Roberto Stuckert Filho/PR

En noviembre de 2013, la Comisión Nacional de la Verdad concluyó el proceso de exhumación de los restos mortales del ex presidente João Goulart, alias Jango, depuesto por el golpe militar de 1964. El pedido de exhumación estaba en curso desde 2007, a pedido de la familia del ex presidente, que nunca se convenció de la causa oficial de la muerte (ataque cardíaco). El resultado será divulgado tras la conclusión de los análisis.

Jango, que murió durante la dictadura, no tuvo el derecho de ser velado y enterrado con honores de jefe de Estado. Es por eso que, enseguida de la exhumación, los restos mortales del ex presidente fueron llevados a la Base Aérea de Brasilia, donde la presidenta Dilma Rousseff comandó la ceremonia de homenaje tradicionalmente concedida a presidentes y ex presidentes.

¿Quiere saber más?

En la página web de la CNV, es posible acompañar, además de noticias actualizadas sobre la marcha de sus actividades, todos los Informes Parciales de Investigación divulgados a lo largo de los últimos dos años..

Lula y Dilma crean mecanismos para erradicar la tortura, herencia maldita de la dictadura

Lula y Dilma asumieron el compromiso de erradicar de la vida nacional una de las herencias malditas de la dictadura: la tortura. En 2005, el gobierno Lula implantó el Plan de Acciones Integradas de Prevención y Combate a la Tortura (PAIPCT), con el objetivo de prevenir y dificultar la práctica de la tortura, además de aumentar la posibilidad de punición de los torturadores. En 2013, la presidenta Dilma sancionó la Ley 12.847, que instituyó el Sistema Nacional de Prevención y Combate a la Tortura.

En la práctica, el Sistema Nacional de Prevención y Combate a la Tortura vincula y adecua tres órganos ya existentes (el Departamento Penitenciario Nacional y el Consejo Nacional de Política Criminal y Penitenciaria, ambos vinculados al Ministerio de Justicia, y el Comité Nacional de Prevención y Combate a la Tortura, de la Secretaría de Derechos Humanos) y crea uno nuevo. Se trata del Mecanismo Nacional de Prevención y Combate a la Tortura, responsable de hacer visitas a locales de privación de libertad, solicitar la instauración de averiguaciones, realizar pericias, elaborar informes, sistematizar datos y sugerir políticas públicas.

Derecho a la Memoria y a la Verdad: Para que no se olvide, para que nunca más suceda

En agosto de 2006, Brasil dio un paso histórico en dirección al futuro, al decidir recordar el pasado. Con la institución del Proyecto de Promoción al Derecho a la Memoria y a la Verdad (DMV), pasamos a recuperar y a divulgar pasajes ocultos de los años de plomo de la dictadura militar.

Un importante frente de batalla fue la búsqueda de los restos mortales de desaparecidos políticos, la reconstrucción de las informaciones acerca de un pasado marcado por la violencia y por violaciones de derechos humanos y el reconocimiento oficial por parte del Estado de los errores cometidos durante el período de excepción.

Al mismo tiempo, se realizaron eventos como la exposición “Derecho a la Memoria y a la Verdad - La Dictadura en Brasil 1964/1985”, que conmemoró los 27 años de la Ley de Amnistía. Una serie de libros empezó a pasar en limpio la historia, siendo el primero de ellos el informe de la Comisión Especial sobre Muertos y Desaparecidos Políticos, con los casos analizados por la Comisión entre 1996 y 2007. El proyecto también resultó en la instalación de los Memoriales Personas Imprescindibles, en homenaje a aquellos que participaron en la lucha de resistencia al régimen militar.

En 2009, la tercera versión del Programa Nacional de los Derechos Humanos (PNDH-3) estableció entre sus directrices el reconocimiento de la memoria y de la verdad como derecho humano de la ciudadanía y deber del Estado, la preservación de la memoria histórica y la construcción pública de la verdad, y la modernización de la legislación relacionada con la promoción del derecho a la memoria y a la verdad, fortaleciendo la democracia.

Entre las acciones del PNDH-3 estaba prevista la creación de la Comisión Nacional de la Verdad (CNV), como ocurrió en por lo menos 40 otros países en el mundo, muchos de los cuales en América Latina, que también vivieron regímenes de excepción que practicaron graves violaciones de derechos humanos.

El día 10 de diciembre de 2014, la presidenta Dilma recibió el informe final de la Comisión Nacional de la Verdad, que rescata las historias de 434 víctimas fatales de la dictadura. Dijo entonces la presidenta, ella misma detenida y torturada por el régimen de excepción:

“Brasil merece la verdad, las nuevas generaciones merecen la verdad y, sobre todo, merecen la verdad factual aquellos que perdieron a amigos y parientes y que siguen sufriendo como si ellos murieran de nuevo y siempre cada día.”

Nada más verdadero.