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O povo em primeiro lugar

Bolsa Familia

El hambre era hereditaria: la extrema pobreza pasaba de generación a generación.
En el comienzo de su gobierno, Lula reafirmó que todo brasileño tenía derecho como mínimo a tres comidas al día, e implantó el mayor programa de transferencia de ingresos del mundo, que hoy - ampliado y profundizado en el gobierno Dilma - beneficia a 14 millones de familias (50 millones de personas). El Bolsa Familia promueve la inclusión y la ciudadanía, genera empleo, mueve la economía, aumenta la escolaridad, reduce la mortalidad infantil y ayuda a construir un país más rico, sin pobreza. Un país de todos.

El mayor programa de transferencia de ingresos del mundo beneficia a 50 millones de brasileños

Gracias a Lula y a Dilma, Brasil vive un proceso de inclusión sin precedentes en la historia. Con el Bolsa Familia, 36 millones de brasileños se mantienen fuera de la extrema pobreza. Somos hoy un país más desarrollado y menos desigual, un país muy distinto del Brasil de 12 años atrás, cuando millones de brasileños no tenían qué comer y los niños pobres eran obligados a abandonar la escuela para ayudar a sus padres. Sin estudio, esos niños crecían pobres y tenían hijos que también crecían sin futuro.

Recursos aseguran que los chicos estén en las aulas y reducen la desigualdad social en Brasil Foto: Eduardo Aigner/MDSEl hambre era hereditaria: la extrema pobreza pasaba de generación a generación.

En el comienzo de su gobierno, Lula reafirmó que todo brasileño tenía derecho como mínimo a tres comidas al día, e implantó el mayor programa de transferencia de ingresos del mundo, que hoy - ampliado y profundizado en el gobierno Dilma - beneficia a 14 millones de familias (50 millones de personas). El Bolsa Familia promueve la inclusión y la ciudadanía, genera empleo, mueve la economía, aumenta la escolaridad, reduce la mortalidad infantil y ayuda a construir un país más rico, sin pobreza. Un país de todos.

Bolsa trabajo

A olvidarse del llamado "efecto pereza" del Bolsa Familia, tan pregonado por los prejuiciosos. Nunca existió tal cosa. Nada menos que el 75% de los beneficiarios adultos está en el mercado de trabajo. Además, 1,7 millón de familias dejó voluntariamente el programa y 1 millón no se volvió a registrar (probablemente porque ha mejorado de vida). Después de todo, ningún beneficiario tiene la vida asegurada: cada familia recibe, en promedio, R$ 167,00 por mes. Es poco, pero ayuda sobre todo en la seguridad alimentaria y garantiza - es más, exige - el acompañamiento de salud y la permanencia de los niños y niñas en la escuela. Al elevar la escolaridad y la salud de la población, el Bolsa Familia no cambia solo la vida de los más pobres. Cambia el futuro de Brasil.

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Família de José e Alverina, no Acre: Bolsa deu estabilidade para aumentar coleta e beneficiamento de castanha Foto: Eduardo Aigner/MDS

Apoyo a los más vulnerables

Con Dilma, la política de transferencia de ingresos iniciada por Lula tuvo dos grandes profundizaciones, para cumplir la meta de erradicación de la extrema pobreza, con la incorporación de acciones de inclusión productiva y acceso a servicios públicos: el Brasil Sin Miseria y el Brasil Cariñoso.

El Brasil Sin Miseria garantiza más recursos para los que más necesitan y fortalece la inclusión productiva.

• En 2011, Dilma lanzó el Plan Brasil Sin Miseria, cuyo objetivo está explícito en su nombre. Con el Brasil Sin Miseria, el Bolsa Familia ganó un refuerzo destinado a los más pobres entre los pobres: cuanto menor el ingreso per capita de la familia, mayor el valor pagado, garantizando a cada miembro la superación del nivel mínimo de R$ 77,00 mensuales. La medida benefició a 22 millones de brasileños que aún vivían en la extrema pobreza. Los beneficios tuvieron un aumento promedio real de un 44%; para los más pobres, el crecimiento fue de un 84%. Además de la transferencia de ingreso, los beneficiarios se aseguraron el acceso a diversas políticas de inclusión productiva. En tan solo una década, con el Bolsa Familia y el Brasil Sin Miseria, la extrema pobreza cayó un 89%. Fue el fin de la miseria desde el punto de vista del ingreso, el paso inicial para una vida con más dignidad.

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El Brasil Cariñoso brinda guarderías y más merienda a los brasileñitos y brasileñitas de 0 a 6 años

Una de las caras más crueles de la miseria: el 42% de los brasileños que vivía en la extrema pobreza tenía menos de 15 años de edad. Para atender a la parte más vulnerable de ese grupo - los niños de 0 a 6 años - el gobierno Dilma implantó el Brasil Cariñoso. Alrededor de 600 mil niños beneficiados asisten a guarderías todos los días. La distribución gratuita de vitamina A y de sulfato de hierro previene males que perjudican el desarrollo infantil. El valor asignado a la alimentación escolar de los niños matriculados en la red pública fue ampliado en un 66%. Todo para que los brasileñitos y brasileñitas crezcan saludables, desarrollen sus potencialidades y se conviertan en ciudadanos plenos.

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